III PARTE

Pastor Iván
Tapia
Lectura bíblica: San Mateo 6:9-13
Propósitos de la charla: Comprender, valorar y
practicar el Padre Nuestro u Oración del Señor, como una ruta personal de
oración.
E
|
l Padre Nuestro es el modelo de oración dado por Jesús
a sus discípulos y, por ende, a toda Su Iglesia. en esta oración encontramos la
mejor ruta para dirigirnos a nuestro Dios. Está dirigida al Padre y la hacemos
en el nombre de Jesús. Toda oración es al Padre, en el nombre del Hijo y en el
Espíritu Santo, o sea es una oración inspirada y no mecánica. Richard Foster ha
dicho: “El Padre Nuestro rompe las barreras del tiempo y lugar”. Es
ésta una oración que fue enseñada hace siglos y repetida durante toda la
historia del cristianismo. Veinte y un siglos llevamos rezando u orándola y
permanece tan fresca y poderosa como cuando el Maestro la enseñó. En sí misma
es Palabra de Dios, por tanto tiene Su poder, que no es un talismán ni un poder
mágico, sino la autoridad de la
Verdad de Dios. Pensemos que San Pablo la repitió, que San
Agustín la dijo y enseñó, que los labios de Lutero la pronunciaron, que estuvo
en boca de Juan Wesley y que fue orada por Teresa de Calculta. La dijeron los
mártires de la Iglesia ,
mientras morían quemados, azotados, guillotinados, ahorcados... La repiten
todos los domingos congregaciones de todo el mundo, con el mismo sentir, el de
hijos dirigiéndose a un Padre que escucha y responde a las peticiones de sus
amados.
Antes de pasar a profundizar el Padre Nuestro, veamos
algunos pensamientos sobre la oración.
“La oración debe ser la llave del día y el cerrojo de
la noche” (Thomas Fuller).
Nada mejor que iniciar la jornada con una oración; la
que nos dará la fuerza de lo alto para enfrentar todos los desafíos que nos
depara el día. Y nada mejor que finalizarlo con una oración de gratitud a Aquel
que nos ha cuidado, bendecido y animado durante nuestra vigilia. Le pediremos,
además, que Él nos cuide en aquellas horas de sueño en que no estamos
conscientes.
“La oración mueve la mano del que mueve al mundo” (Jhon
A. Wallace)
“Yo prefiero enseñar a un hombre a orar que a diez a
predicar” (J.H. Jowett)
“La oración es la raíz de toda bondad personal” (Hermandad
Carey)
“Jesús no es nuestro botones ecuménico” (Robert
Smith, Jr.)
UN MODELO DE
ORACIÓN
El Padre Nuestro u
Oración del Señor, es una oración modelo compuesta de una introducción, siete
peticiones y una conclusión (San Lucas
11:1-4) Para cada una de estas partes podemos hacernos las siguientes
preguntas:
·
¿Qué significa?
·
¿Qué pide de Dios?
·
¿Qué pide de nosotros?
Las tres primeras
peticiones están dedicadas o se concentran en Dios (“...santificado sea tu nombre. / Venga tu reino. Hágase tu
voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”); las dos siguientes en
el hombre o la vida humana (“El pan nuestro de cada
día, dánoslo hoy. /Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros
perdonamos a nuestros deudores”) y las dos últimas en el reino de tinieblas o mundo satánico (“Y no nos
metas en tentación, mas líbranos
del mal”)
INTRODUCCIÓN:
“... PADRE NUESTRO QUE
ESTÁS EN LOS CIELOS” (San Mateo 6:9)
·
¿Qué significa? Que Dios es nuestro
Padre celestial.
·
¿Qué pide de Dios? Que Dios atienda a
nuestra oración.
·
¿Qué pide de nosotros? Que nos
comportemos como hijos.
PRIMERA PETICIÓN:
“... SANTIFICADO SEA TU
NOMBRE.” (San Mateo 6:9)
·
¿Qué significa? Que Dios es un Ser sin
pecado, Santo.
·
¿Qué pide de Dios? Que nos ayude a
santificar Su nombre.
·
¿Qué pide de nosotros? Que obedezcamos la Palabra de Dios y llevemos
una vida santa.
SEGUNDA PETICIÓN:
“VENGA TU REINO.” (San
Mateo 6:10)
·
¿Qué significa? Que Dios desea
establecer Su gobierno espiritual en nuestras vidas.
·
¿Qué pide de Dios? Que traiga Su reino
a la tierra.
·
¿Qué pide de nosotros? Que seamos
siervos obedientes.
TERCERA PETICIÓN:
“HÁGASE TU VOLUNTAD, COMO
EN EL CIELO, ASÍ TAMBIÉN EN LA
TIERRA.” (San Mateo 6:10)
·
¿Qué significa? Que la voluntad de Dios
es buena para Su creación.
·
¿Qué pide de Dios? Que Él nos ayude a
vencer al diablo, el mundo y la carne.
·
¿Qué pide de nosotros? Que nos
acerquemos a Su Palabra, espada del Espíritu, y seamos victoriosos.
CUARTA PETICIÓN:
“EL PAN NUESTRO DE CADA
DÍA, DÁNOSLO HOY.” (San Mateo 6:11)
·
¿Qué significa? El pan es todo aquello
que satisface nuestras necesidades básicas.
·
¿Qué pide de Dios? Que nos otorgue lo
necesario para subsistir y compartir con nuestras familias y prójimos.
·
¿Qué pide de nosotros? Que reconozcamos
que toda buena dádiva viene de Dios (Santiago
1:17)
QUINTA PETICIÓN:
“Y PERDÓNANOS NUESTRAS
DEUDAS, COMO TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS A NUESTROS DEUDORES.” (San Mateo 6:12)
·
¿Qué significa? Que no siendo
merecedores, Dios nos da por gracia todo lo que necesitamos para vivir.
·
¿Qué pide de Dios? Que tenga
misericordia de nosotros y nos lave con la sangre de Jesús.
·
¿Qué pide de nosotros? Que reconozcamos
nuestros pecados, pidamos perdón, recibamos Su perdón con fe y perdonemos a
todos los que nos han hecho daño.
SEXTA PETICIÓN.
“Y NO NOS METAS EN
TENTACIÓN” (San Mateo 6: 13a)
·
¿Qué significa? Dios no tienta a nadie,
pero sólo Él puede defendernos de ella.
·
¿Qué pide de Dios? Que nos guarde y
libre de caer en pecado.
·
¿Qué pide de nosotros? Que nos pongamos
toda la armadura de Dios para estar firmes contra las asechanzas del diablo.
SÉPTIMA PETICIÓN:
“MAS LÍBRANOS DEL MAL;
...” (San Mateo 6: 13b)
·
¿Qué significa? Es el resumen de todas
las peticiones.
·
¿Qué pide de Dios? Que nos libre de
todo mal corporal, espiritual o material.
·
¿Qué pide de nosotros? Confianza en
Dios.
CONCLUSIÓN:
“PORQUE TUYO ES EL REINO,
Y EL PODER, Y LA GLORIA ,
POR TODOS LOS SIGLOS. AMÉN.” (San Mateo 6: 13c)
·
¿Qué significa? Reconoce que toda
autoridad le pertenece a Dios. “Amén” significa “sí, que así sea”.
·
¿Qué pide de Dios? Que sea Rey, Señor y
Gobernante de nuestras vidas.
·
¿Qué pide de nosotros? Que le
reconozcamos como tal y le ofrezcamos nuestras vidas como los 24 ancianos que
le presentan sus coronas.
En las próximas líneas usted podrá encontrar la ruta
del Padre Nuestro en forma de oración personal.
INTRODUCCIÓN: “... PADRE
NUESTRO QUE ESTÁS EN LOS CIELOS” (San Mateo 6:9)
Alabado seas, Padre, por
toda tu creación. Tú eres el Todopoderoso que has creado todas las cosas y las
sostienes con amor; eres el Omnisciente que sabe todo lo que sucede en tu
universo y conoces hasta los pensamientos más secretos de nuestro corazón; Tú
eres Omnipresente, pues estás en todo lugar con tu pensamiento. Padre: lo
abarcas todo y eres tan bueno, tan misericordioso, tan compasivo, paciente y
generoso con nosotros, tus hijos. Bendito seas por los siglos de los siglos.
Tú, Padre mío, estás en
los cielos, es decir en esa realidad o dimensión sobrenatural que nadie puede
alcanzar, pues es toda luz, amor y santidad. Gracias por Jesucristo que ha
permitido nuestro acceso a Tu trono de gloria, Padre eterno.
Tú eres un Padre
preocupado de tus hijos; no eres un padre ausente o castigador, sino que un
Padre amoroso. Por eso te adoramos, Padre de toda misericordia.
1. “... SANTIFICADO SEA TU NOMBRE.” (San Mateo
6:9)
Esta es nuestra primera
petición: santificado sea el nombre de Dios. Santificamos tu nombre, Dios tres
veces Santo. ¡Qué nuestra vida sea conforme a tus mandamientos, para así
santificar verdaderamente tu nombre! “¡Qué los dichos de mi boca y la
meditación de mi corazón sean siempre agradables a Ti, Señor!” Alabado seas
ELOHIM, Dios Fuerte y Poderoso, Tú tiene la Plenitud del Poder(Génesis 1:1; Sal. 19:1);
alabado seas ELYON, Dios Altísimo (Génesis 14:17-20; Isaías 14:13-14); alabado
seas ELROÍ. El Dios que ve (Génesis 16:13); ELSHADDAI, Todopoderoso,
Omnipotente (Génesis 17:1; Salmos 91:1) que dijiste a nuestro padre Abraham:
“Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto." ¡Alabado
seas ELOLAM. Dios eterno (Isaías 40:28); ADONAI, Maestro y Señor, Tú eres el
Dueño de la creación (Malaquías 1:6). Eres YAHWEH, “El que siempre vive”, JEHOVÁ te adoramos.
2. “VENGA
TU REINO.” (San Mateo 6:10)
Te pedimos, Señor, que tu
gobierno venga a nuestras vidas. Manifiéstate, Padre, en todas las áreas de
nuestra existencia. Toma, Padre Celestial, mi vida familiar, mi vida laboral,
mi vida sentimental y sexual, mi vida económica; toma y gobierna mis
pensamientos, mis sentimientos, mis actitudes, mis acciones, mis juicios; se Tú
Señor de toda mi persona, que ya no viva yo sino Cristo en mí, gobierna mi
corazón, conciencia, espíritu, mente, voluntad y cuerpo. Si tu gobierno se hace
cargo de mi vida, podrás controlar que el pecado no me domine y seré más feliz.
Te lo ruego, Padre amado.
3. “HÁGASE
TU VOLUNTAD, COMO EN EL CIELO, ASÍ TAMBIÉN EN LA TIERRA.” (San Mateo 6:10)
Padre: A pesar que no es
necesario pedirte que se haga tu voluntad porque Tú la haces de todas formas,
te rogamos que tu buena y misericordiosa voluntad se haga entre nosotros, tus
hijos. Desbarata, Señor, todo mal propósito y mala voluntad que impidan
santificar tu nombre; quita todo obstáculo puesto por el diablo, el mundo y
nuestra carne. Fortalécenos en tu Palabra, para que hagamos tu voluntad.
4. “EL
PAN NUESTRO DE CADA DÍA, DÁNOSLO HOY.” (San Mateo 6:11)
Te damos gracias, Padre,
porque Tú provees a todas nuestras necesidades, porque estás pendiente de
nosotros, aún cuando no te lo pidamos. Pero sí te lo agradecemos. ¡Alabados
seas, Padre sustentador! Tú eres Jehová Jireh, que nos provee (Génesis
22:13-14). Tú estás preocupado de todas nuestras necesidades, tanto materiales
como espirituales. Eres un Padre que nos da seguridad. A tu lado nos sentimos
protegidos porque eres Padre de seguridad. Nosotros somos por naturaleza
inseguros y necesitados de protección. ¡Gracias por dárnosla!
Te rogamos por trabajo
para poder obtener pan, techo y abrigo. Dadnos también el amor y la seguridad
de un hogar, una familia y buenos amigos y hermanos. Una iglesia es para
nosotros un hogar espiritual.
¡Gracias por brindarnos todo ello!
5. “Y
PERDÓNANOS NUESTRAS DEUDAS, COMO TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS A NUESTROS
DEUDORES.” (San Mateo 6:12)
Perdóname, Padre, por
haber ofendido, por haber pecado contra Ti y Tu Palabra Santa, por haber
actuado en forma impropia como hombre y cristiano. Imploro a Tu comprensión y
gran misericordia, para que me laves con la sangre preciosa de Jesucristo y me
perdones de mis malas acciones. Permite que pida perdón a quien corresponda y
jamás vuelva a caer. Quiero sacar lección, reflexionar en el mal que he hecho,
descubrir la razón de ello y remediarla. Dame la fuerza para vencer a mi
naturaleza pecadora y caída.
Te pido perdón pero
también perdono a todos los que me han hecho mal, a los que han querido
dañarme, aquellas personas cercanas y lejanas que han intentado destruirme.
Quizás lo han hecho inconscientemente o con intención mayor o menor. Que mi
corazón no guarde rencor hacia ellos sino que tan sólo los perdone. Enséñame,
Señor misericordioso, a perdonar y abrir caminos de amistad y paz hacia los que
me han hecho daño en la vida.
6. “Y
NO NOS METAS EN TENTACIÓN” (San Mateo 6: 13a)
No permitas, Señor, que
caigamos en la tentación. Siempre habrá tentaciones, pero necesitamos estar
fuertes y bien plantados en Tu Palabra para vencerla. Quiero ser victorioso
frente a mis debilidades. Dame el don de la templanza para no caer en pecados
de gula, lujuria o pereza. Dame amor con contentamiento para no caer en la
avaricia ni en la envidia. Concédeme, Señor, humildad y fe para no caer en el
orgullo. Quiero ser prudente en mi relación con la gente, te pido que me
concedas esa virtud. También quiero ser un cristiano justo; dame la sabiduría y
la inteligencia espiritual para actuar en forma justa. Únicamente Tú puedes
librarme de caer en la tentación. Desarrolla en mí Tus virtudes, para vencer la
tentación.
7. “MAS
LÍBRANOS DEL MAL....” (San Mateo 6: 13b)
Líbranos, Señor, de todo tipo de mal, de pensar mal,
de sentir como no corresponde, de tener un corazón malo y no según Cristo, de
actuar malamente. Líbranos del mal que está en nuestra carne o naturaleza
humana; líbranos del mal que está en el mundo con todas sus tentaciones y
oropeles; pero sobre todo líbranos del maligno y sus huestes de maldad.
Líbranos, ¡oh Padre Celestial! del gobierno de las tinieblas, sálvanos del mal,
que ninguna potestad pueda vencernos. Recuérdanos que él ha sido derrotado en
la cruz definitivamente y que no tiene arte ni parte en nuestra vida. Dadnos Tu
Palabra en abundancia para que podamos vencerle, pues ella es la espada del
Espíritu Santo. Reclamamos Tu victoria sobre nuestras vidas.
CONCLUSIÓN:
“PORQUE TUYO ES EL REINO,
Y EL PODER, Y LA GLORIA ,
POR TODOS LOS SIGLOS. AMÉN.” (San Mateo 6: 13b)
De ningún otro es la autoridad sino de Ti. En Ti,
Padre, reside toda autoridad. Tienes autoridad sobre nuestras vidas. Que ningún
área de nuestro ser quede fuera de esa autoridad Divina. A Ti te rendimos
culto. En Ti reconocemos a nuestro Padre y Señor. Alabado y bendito seas por
siempre, Señor. Toda nuestra adoración es para Ti. Tú eres el Amén y en Ti
confiamos, en el precioso nombre de Aquel que nos enseñó esta oración: el Padre
Nuestro. Así sea.
TAREA PARA LA SEMANA :
1)
Hacer la ruta del Padre Nuestro.
2)
¿Qué ha aprendido acerca de la oración, a través
de estas lecciones?
3)
¿Qué diferencias ve usted entre “deudas” y
“ofensas”?
4)
Escriba su propio Padre Nuestro y órelo cada día
al levantarse y antes de dormir.
BIBLIOGRAFÍA.
1) “En
Contacto”, Dr. Charles Stanley, U.S.A., Atlanta, Georgia, febrero 2003
2) “Catecismo
Menor”, Dr. Martín Lutero.
1)
David
Yonggi Cho, “Modelos para orar”, Editorial Vida, 1995.
3) “Secretos
del Crecimiento de la Iglesia ”,
David Yonggi Cho, Editorial Caribe, U.S.A., 2000.
4) Santa
Biblia, Casiodoro de Reina, revisión de 1960, Broadman & Holman Publishers,
USA.
5) “La Santa Biblia ”, ©
Sociedades Bíblicas Unidas 1960, http://www.gentle.org/biblia/